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Pretensiones de Papa Leonel condenaron al PRI y casi a Jalisco
Por:  / 6 junio, 2015

GUADALAJARA 3.0 / José Humberto Reyes
(6/junio/2015) El papa del gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval, ha sido foco de señalamientos por su intromisión en la política estatal al estar tras varias de las acciones del mandatario, y peor aún, presente en la actual contienda electoral conspirando para lograr el triunfo del candidato priista a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva.

Luego de que Grupo Reforma difundiera los audios en los que se oye decir a Leonel Sandoval que tiene a su favor a los consejeros distritales del Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal de Justicia, para hacer trampas en la elección y hacer ganar a Villanueva, la opinión pública desato su furia en contra del también magistrado del Poder Judicial de Jalisco, al grado de obligarlo a pedir licencia en su cargo.

Y es que, Sandoval padre, está actualmente desesperado por ganar la elección para conservar Guadalajara, pues su proyecto M.A.S por Jalisco (Movimiento Aristóteles Sandoval) pretende hacer llegar a su hijo a la Presidencia de la República en el 2018, algo para lo cual necesita conservar el poder del PRI en el estado, con enclave en la capital tapatía.

Sin embargo, en el PRI nacional (dígase Grupo Atlacomulco) se tenían otros planes, otras candidaturas pensadas para suceder a Peña Nieto en Los Pinos, y no estando en la misma sintonía de poder que Leonel Sandoval, difiriendo de sus planes, procedieron a corregir y aplacar.

Las señales de distanciamiento comenzaron a notarse a mediados 2014, con la salida del ex secretario de gobernación Arturo Zamora, quien se fue al Congreso de la Unión con el PRI nacional abandonando el gabinete estatal, y entorno a cuya salida surgieron rumores de supuestas diferencias suyas con el papa del gobernador, quien tenía las riendas del PRI en Jalisco independientemente que de la figura de Hugo Contreras, presidente legal del partido.

Y en septiembre, Leonel se llevaría un golpe orquestado sin duda desde la dirigencia nacional priista, con el nombramiento de Laura Plasencia como líder de Asociación Nacional Unidad Revolucionaria (órgano importantísimo en el PRI), cuando la promesa para Sandoval habían sido que él sería el dirigente de este organismo.

Después, en diciembre, el secretario de gobernación  del país, Miguel Ángel Osorio Chong, junto a varios otros funcionarios del gabinete federal, visitó Guadalajara con la excusa de invertir desde la federación para mejorar la seguridad en la Zona Metropolitana; lo curioso fue que en la reunión del gabinete estatal y el federal, estuvieron todos menos el Fiscal General, Luis Carlos Nájera, algo que se interpretó como una señal de rechazo del gobierno central a la autoridad en seguridad jalisciense, marcando una línea divisoria visible que pareció significar la imposición de medidas desde Los Pinos.

Y así en 2015 comenzaron las campañas, con una frontera muy dividida entre priismo estatal y nacional, so culpa de las pretensiones del magistrado con licencia que aisló su proyecto y tomó las riendas del poder en el estado. Al ser elegido Ricardo Villanueva, ex secretario de finanzas del estado, por la fuerza impuesto desde el patronato sandovalesco, quedó sellado el destino en Jalisco para el PRI.

Y es que, en las precampañas, existían por lo menos nueves aspirantes tricolores a ser candidatos a la alcaldía de Guadalajara, entre ellos el diputado Miguel Castro Reynoso, pero todos se tuvieron que aguantar y enfilar. Este comportamiento autoritario de Leonel Sandoval no pasó desapercibido.

El 1 de mayo, se desató una oleada de ataques de un  fantasma que desde hace tiempo rondaba en Jalisco, la delincuencia organizada encabezada por el CJNG, y cuyo auge también fue producto de la mala gestión en seguridad que tuvo el gobernador Aristóteles.

La situación fue aprovechada por la Presidencia para, literalmente, caer sobre el estado en plena temporada electoral, con el llamado “Operativo Jalisco” gracias al cual el gobierno federal tuvo la excusa para hacerse presente en la entidad, con una reunión en el Hotel Riu donde estuvo todo el elenco federal para poner el dedo en la llaga nuevamente y regañar… silenciosa y discretamente, pues había campañas.

Toda esta fricción entre los dos tricolores, provocó nada más que el malestar de los jaliscienses, pues la mala gestión producto del egoísmo de Leonel Sandoval, en afán de cumplir sus intereses de poder, provocó que a Jalisco se le dejara sólo, y después, cuando la crisis exploto, los ciudadanos sufrieran de la inseguridad, y vieran caer sobre ellos un blindaje castrense que paso a modificar la vida diaria de la gente.

Pero además, y pese a todo su esfuerzo, el papa del gobernador cometió la enorme iniquidad de ignorar a su contrincante hasta que llegó el tiempo de elecciones.  Porque en 2012 Enrique Alfaro ganó la elección a gobernador en Guadalajara, al obtener más de un millón 600 mil votos, contra apenas poco más de 960 mil para la candidatura de su hijo, Aristóteles, un referente claro de que en la capital la figura electoral era Alfaro.

Aun así el triunfo en toda la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y en la gubernatura hizo que Leonel se confiase y creyera que el camino a la victoria en 2018 estaba asegurado; algo que al iniciar campañas se dio cuenta que era totalmente falso, pues la figura de Alfaro no solo crecía en popularidad sino que también engroso las filas de Movimiento Ciudadano para tomar la ZMG.

Y por eso los audios, por eso las transas, por eso los escándalos de guerra sucia…  la urgencia de no perder la segunda ciudad más importante del país porque la consecuencia sería ser guillotinado directamente desde arriba. Y ahora, el  secretario particular del Gobernador,  Netzahualcóyotl Ornelas, es acusado ante el IEPC por desplegar un operativo de compra de credenciales para ganar votos. “La última y nos vamos, para morir luchando”, quizás dijo Papa Leonel.

Queda claro que si este 7 de junio no gana Villanueva con los últimos esfuerzos de llevar más gente a las urnas (sumando a los electores del Partido Verde, que ni con esos pueden superar el número de votos obtenidos por Alfaro en Guadalajara la pasada elección),  quedará condenado el PRI en Jalisco, mas no necesariamente Jalisco: habrá que ver como el nuevo alcalde se desempeña rumbo a 2018 y si lo dejan trabajar, aunque sea 3 años.

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