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Más temprano que tarde
Por:  / 11 septiembre, 2015

GUADALAJARA3.1/Guillermo Furlong

“Dice mi padre que ya llegará 
desde el fondo del tiempo otro tiempo
y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña labrando
su verde solar”. 

Alfredo Zitarrosa – Adagio en mi país

El compañero presidente llego hasta allí,  al Palacio de la Moneda  con su casco militar verde olivo. Empuñaba aquel fusil AK que bajo la leyenda de “A mi compañero de armas” le obsequio Fidel, y un solo propósito en  mente: cumplir  su palabra.  De acuerdo a Beatriz Allende hija del ex presidente Salvador Allende, así se escribió  la historia  del 11 de septiembre de 1973,  el “otro 11 de Septiembre.”  Opacado en la actualidad por la remembranza  de los  atentados terroristas en contra de Estados Unidos en 2001, que a 14 años  la misma sigue y seguirá fungiendo como justificante premeditado para vestir de víctima al victimario. Por su parte el 11 de septiembre de los latinoamericanos deambula  en el recuerdo nostálgico y digno de quienes se niegan a olvidar la figura de Salvador Allende y aquel porfiado pueblo chileno  que no dudo a la hora de elegir  entre la cobardía  y la muerte.

De los proyectos de gobierno de izquierda (luchas armadas revolucionarias y gobiernos militares)  que se desarrollaron  en América latina en el periodo comprendido entre 1950 y 1980, el triunfo electoral de la Unidad Popular en Chile, ( primer ejemplo histórico  de gobierno socialista alcanzado de forma pacífica y a través de la vía electoral) es el que mayores similitudes comparte con los procesos político- electorales que, a partir del triunfo de Hugo Chávez en los comicios electorales de Venezuela en 1998, se han reproducido en distintas naciones de América Latina.

Dos tipos de experiencias y enseñanzas para el presente deben derivarse del Gobierno de la Unidad Popular, en primer plano la materialización practica del pensamiento de Salvador Allende  en torno  la construcción de una sociedad poscapitalista y socialista por medio de la lucha política- electoral.  Y por otra parte la campaña desestabilizadora orquestada por Estados Unidos con la co- participación de grupos reaccionarios chilenos, que genero las condiciones para el golpe de estado que concluyo en el derrocamiento de Salvador Allende y la imposición en Chile y posteriormente a lo largo del continente un modelo universal de Estado Neoliberal.

Mas temprano que tarde reabrirán las grandes alamedas por donde camine el hombre libre para construir una sociedad mejor” sentencio con gallardía Allende  en su ultimo mensaje al pueblo chileno. En la actualidad nuestro continente ha comenzado a emprender los caminos de las alamedas  anunciadas por Allende, son varias ya las naciones que determinadas a transitar con sus propias piernas el camino de la libertad  a través de la conquista de crecientes cuotas de poder político, económico  y social., Que, sin violentar la institucionalidad democrático- burguesa, construyen una nueva institucionalidad popular.

Sin embargo las victorias alcanzadas no deben distraer de las amenaza constante que representan los reaccionarios defensores del anacrónico sistema capitalista, inventores legítimos de la imposición de la violencia en los pueblos como alternativa de control.  Basta reconocer que métodos similares a los utilizados contra el presidente Allende se emplean contra Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, en algunos casos llevados a su grado extremo como el infructuoso golpe de Estado en contra de Hugo Chávez en 2002, o el  rapaz despojamiento de Manuel Zelaya  en 2009 como presidente constitucional de Honduras.

Los anteriores son ejemplos que sin duda reafirma la vigencia de las lecciones de la Unidad Popular,  interpretar  como un pasado superado las  agresiones de quienes han comprobado están dispuestos a desatar la violencia  como medida de supervivencia, no es una opción.  El recuerdo de Allende además de un flagelo a la traición deberá recordarnos la importancia de asumir la rebeldía con una postura de permanente defensa a la construcción de ese mundo mejor. Porque como bien menciono Fidel Castro en su visita a Chile en 1971: ” Los anacronismos subsisten mientras los pueblos no tienen fuerza suficiente para cambiarlos.

Twitter: @Gfurlong9

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