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Lo que le toca a Alfaro
Por:  / 8 octubre, 2015

Guadalajara 3.0/ Luis M. Luna

El pasado proceso electoral agregó nuevos conceptos al lenguaje político nacional en el marco de la crisis de representatividad que atraviesan los partidos tradicionales en nuestro país; la irrupción de la figura de candidato independiente en el mapa político nacional con sus diferentes representaciones especificas (en Guadalajara con Pedro Kumamoto, la diputación federal de Manuel Clouthier por Sinaloa y el paradigmático caso Jaime Rodriguez ‘’El Bronco’’), constituyen un nuevo giro discursivo para acercarse a una ciudadanía muy afectada por las irresponsabilidades políticas de sus representantes.

Si bien, el ‘’efecto Alfaro’’ con el que el Partido Movimiento Ciudadano arrasó en la Zona Metropolitana de Guadalajara (con la excepción del municipio de Tonalá) no fue bajo la figura novedosa de la candidatura independiente, comparte similitudes discursivas que articularon eficazmente esta crisis de representatividad para asegurar su triunfo.

La fuerte aparición de la figura del referéndum (no vinculante), de la revocación de mandato y la promesa de juzgar a las administraciones pasadas en caso de que se comprueben irregularidades en la forma de llevar las finanzas, son dos conceptos ejes con las que estos personajes tratan de justificar su triunfo ante la sociedad.

El PRI Jalisco, principal partido afectado por el triunfo del ‘’Alfarismo’’en las elecciones locales con todos los nichos de poder que aún conserva a pesar de su perdida de influencia electorera, está afrontando una reestructuración en su núcleo y tratara desesperadamente por todos los medios que controla utilizar a su favor los conceptos incipientes en el lenguaje político, puntualmente la figura de la revocación de mandato.

Las políticas que la nueva administración presento en los días pasados, teniendo como piedra angular la cancelación del cobro por acceder a las instalaciones de las unidades deportivas y parques que gestiona la municipalidad, suscitó las más variadas criticas en contra, y no será extraño ver a los voceros del priismo caciquil con todas las plumas y micrófonos que tiene en la nomina, orquestando la sinfonía más profusa de infamias y etiquetas a la nueva administración, desde un parcialismo disfrazado de reflexión y de una falsa superioridad moral que solo esconde sus pretensiones de manipulación y su naturaleza retrograda.

Enrique Alfaro y su nueva administración, cargan con un peso sobre sus hombros que podría fácilmente sobrepasarlos, y no es solo la reacción de los ex funcionarios que pretende juzgar y sus clientes, sino el efecto negativo que tendrá en materia de cultura política si no logra ejercer un gobierno eficaz y honesto.

La responsabilidad de Enrique Alfaro más que con sus electores, es con el futuro de la concepción política en Guadalajara, la nefasta e innegable pasada filiación al ‘’Priísmo’’ y ‘’Padillismo’’ que ostenta en su camino podrá ser algo digno de soportar en este vida, sólo si no desperdicia una oportunidad histórica de reactivar el debate político en la sociedad tapatía.

 

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