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La recaptura. (Episodio III).
Por:  / 11 enero, 2016

Imagen de: PEXELS.

Todos la saben, ya todos lo leímos, en un acto heroico, el gobierno federal apoyado por agencias de seguridad e inteligencia estadounidenses, detuvo esta semana al líder del Cártel de Sinaloa después de un operativo y persecución digna de una película “hollywoodense”.

Listo… Se acabo la guerra contra el narco, la cabeza del cártel del mal, el mayor proveedor de droga del planeta está encarcelado. Ya no habrá asesinatos, secuestros ni corrupción. Ya no descubrirán a bancos de Honk Kong lavando miles de millones de dólares, ya no habrá más empresarios ni diputados inhalando cocaína y se acabaron las redes de prostitución…

Exacto… así no funciona el mundo… Podemos celebrar que el gobierno mexicano atrapó al líder de un cártel, por supuesto que podemos. Pero las personas que trabajan por deseo y convicción propia a su servicio, sembrando, podando, cosechando, empacando, transportando, vendiendo, cobrando, lavando, matando, secuestrando, extorsionando, litigando… Ellos no se saldrán del negocio…

Es incalculable la cantidad de personas a nivel global que están relacionadas con el negocio de la droga, ya que todo mercado, necesita de cliente y proveedor. Según el New York Times en su artículo “Cocaine Incorporated” de Junio del 2012 el negocio de la venta de droga en EUA genera anualmente alrededor de seis mil millones de dólares, un codicioso pastel del cual el cártel de Sinaloa se lleva entre un 40% y un 60%.

Esto no es sobre el señor Guzman o la DEA o el señor que intenta presidir México…. Esto es sobre nuestra sociedad… Hemos logrado crear una sociedad donde la ausencia de consciencia, la locura y la adicción son parte del día a día que nos ayudan a olvidar esa horrible sensación de no saber para que estamos vivos.

El vicio, aquel que hunde al hombre en movedizas arenas, responde a un deseo interno insatisfecho, carencia de conexión, de inter conexión…Todos somos parte del problema y realmente echarle la culpa al gobierno o a los padrinos y dones de la sierra que rigen todo camino llanero de México no sirve de nada.

En la actual legislación puritana y moral del país, el hippie soñador de la facultad de letras fumando marihuana, el junior necesitado de atención inhalando cocaína de una mesa en un antro, la joven adolescente de colegio de monjas que tragó demasiadas tachas, el chico depresivo que probó el placer de pincharse con heroína, la chica alternativa que chupa cristal de metanfetaminas escuchando a Crystal Castles, el tío que fuma hashish antes de las reuniones familiares, la abuela que necesita su alcohol con marihuana para las reumas, el primo que es fan de McKenna y explora su mente usando LSD… todos ellos, absolutamente todos ellos, tienen un solo proveedor gracias a la legislación actual que de forma voluntaria insiste en que la prohibición, las balas, los decapitados y todas las horribles consecuencias del trasiego, tráfico y menudeo de drogas dejan a nivel global y de forma muy palpable en México es mejor que la legalización y la educación…

Pasarán los meses estimado gabinete presidencial…. Y el país que dicen amar y servir… Seguirá sangrando igual, independientemente de donde se encuentre el chapo Guzmán…

 

 

 

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