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La evolución de los límites de la violencia en México. La guerra contra el narco y la deshumanización del otro
Por:  / 18 marzo, 2015

Laura Aritmética Jaime Oliver*

La evolución de los límites de la violencia en México. La guerra contra el narco y la deshumanización del otro

Entre las cosas que no le agradecimos a Felipe Calderón fue dirigir a los mexicanos en el camino de la asimilación de la muerte como castigo. Su poca estratégica guerra contra el narcotráfico produjo no sólo que se creará una situación de violencia generalizada, además provocó que las personas mexicanas aprendiéramos el arte de deshumanizar al otro, al enemigo y con ello aceptar que se le “neutralice”, “abata”, “elimine”, es decir, se le asesine. La muerte de “los que andan mal” se convirtió en el desayuno, comida y cena de lo/as mexicano/as sin que hubiera rechazo.

En el 2007 Felipe Calderón declaró la guerra en contra del narcotráfico, sí en contra de una actividad económica no legal, no contra sujetos específicos. La guerra se inició por conducto de una emisión de palabras y con el señalamiento, también lingüístico, de la amenaza, es decir, diciéndonos quién era enemigo.

Los narcotraficantes, que en su momento nos los representaban con gorro texano, botas piteadas y camionetas del año, eran un cáncer para la sociedad mexicana, que sólo podía ser mermado por medio de la eliminación. Si estamos en una guerra, y ellos son los enemigos a vencer, no podemos manejarlos institucionalmente, pues la guerra implica justamente la caída de la institucionalidad. El discurso sobre el enemigo llevó a los mexicanos a desconocer a los que parecían narcos (puede ser que sólo parecieran pero no lo fueran) como merecedores de la vida. El gobierno de Calderón formó la imagen de los narcotraficantes como enemigos, pero fueron las personas mexicanas quienes al asimilarlos como tales y creer en la necesidad de su eliminación, validaron su deshumanización.

Mucho/as mexicano/as dirán que no es así, que ello/as no han participado en la política de la muerte, pero me pregunto: ¿cuándo se ha protestado en contra de los “abatimientos” de supuestos narcos por parte del ejército y policías? Sólo en el caso de Tlatlaya. ¿Se tendría que protestar en contra de todas las “neutralizaciones”? Sí. Tendría que hacerse porque el asesinato producido por agentes del Estado en contra de supuestos delincuentes y el no rechazo al acto envuelve: a) la aceptación de la muerte como castigo; b) la no necesidad de presentar pruebas para determinar la culpabilidad de una persona; c) el castigo con la muerte por realizar acciones económicas no legales, es decir, por delitos que no ameritarían la muerte del criminal; d) el procesamiento del delincuente por medios no institucionales; y e) la posibilidad de que pueda ser asesinada cualquier persona sea o no narco, que lo parezca o no. Todo lo anterior porque aceptar al enemigo enlaza aceptar que se actúe conforme a las necesidades de la guerra, y como las guerras no tienen leyes fijas, que se acepte la arbitrariedad como política.

Cuando los y las mexicano/as aceptaron o dejaron pasar la cacería abierta en contra de supuestos narcos por implicación, aceptaron la deshumanización como política de seguridad.

Palabras sobre mi:

Politóloga, Maestra en Filosofía, con gusto especial por la filosofía política. Profesora de filosofía política, ética e ciencia política. Me apasiona la política y su desnuda forma de mostrar la naturaleza humana.

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