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Gobierno es incapaz de combatir al CJNG;
Por:  / 2 junio, 2015

Guadalajara 3.0/José Humberto Reyes

2/6/15

“Cuatro lanzacohetes RPG y tipo LAW; 10 cohetes útiles; una ametralladora antiaérea y una camioneta adaptada para montar este tipo de arma; 3 mil 800 cartuchos para armas largas y cortas”; pareciera el recuento del armamento de alguna cédula del Estado Islámico; pero no.
Se trata del parte oficial que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) dio luego de los hechos violentos del 1 de mayo, en el marco del “Operativo Jalisco”; el mencionado arsenal, fue incautado a supuestos miembros del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) luego de la ofensiva criminal que este perpetró durante el primer día del mes.

Antes, el comisionado nacional se seguridad pública, Monte Alejandro Rubidio, había confirmado el derribo de un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) por parte de sicarios del CJNG en Villa Purificación, Jalisco, mediante el uso de “un lanzacohetes RPG-7 de fabricación rusa”.

Grupo Reforma publicaría esa misma semana una infografía, ilustrando el derribo de esta aeronave en base a información recabada por la misma casa editorial, y en la que se expone claramente que camionetas con ametralladoras calibre .50 instaladas en su parte trasera, fueron las que abrieron fuego en contra del Cougar EC-725 de la FAM, mientras otros sujetos disparaban varios proyectiles desde lanzacohetes RPG-7, hasta que acertaron en el aparato y propiciaron su caída, que costó la vida de 8 uniformados.

Para darnos una idea de la clase de armamento que está utilizando el CJNG, hay que mencionar que los lanzacohetes tipo LAW son utilizados por ejércitos profesionales como el de Estados Unidos para destruir vehículos blindados, incluso tanques enemigos.

Mientras, los RPG-7 de origen ruso, son empleados por grupos guerrilleros y paramilitares de todo el mundo para destruir también tanques y nidos de ametralladora completos. De hecho, uno de estos artefactos fue el que derribó un helicóptero del ejército estadounidense en Somalia en 1993, en el episodio verídico más popularmente conocido como “La Caída del Halcón Negro”.

Pues dicho armamento, es el que hasta ahora se ha sabido por medio de incautaciones que es utilizado por el CJNG, levantando focos rojos entre la autoridad estatal que hasta ahora se ha visto rebasada por el poderío no solo armamentista, sino logístico y operacional del grupo delincuencial.

Así quedó demostrado luego de la emboscada que ocurrió el 6 de abril pasado, cuando un comboy de la Fuerza Única Regional (FUR), un cuerpo policial supuestamente de élite del gobierno jalisciense, fue emboscado cerca de Puerto Vallarta, en un paraje carretero que previamente los delincuentes determinaron para llevar a cabo su ofensiva.

El resultado de este hecho, fueron 15 policías muertos; de acuerdo a los testimonios sobre el caso, primero camionetas incendiadas fueron atravesadas en la carretera, que en ese punto estaba bordada por riscos que impedían cualquier ruta de escape. Luego, desde los bordes de estas formaciones rocosas, comenzaron a llover bombas molotov, granadas, proyectiles cal .50 y de armas de fuego de alto poder.

Tras analizar el escenario en forma forense, y esclarecer lo ocurrido, la Fiscalía General del Estado (FGE) determinó que el ataque “había sido preparado con asesoría de expertos en tácticas de guerrilla, emboscada y contraemboscada”, según lo publicó el diario Milenio asegurando haber consultado fuentes internas del órgano castrense.

Y no se equivocaron; pues a mediados de mes, el periódico estadounidense The World Street Journal publicó que de acuerdo a lo que les habían dicho fuentes policiales y expertos en seguridad mexicanos, el CJNG muy posiblemente ha sido entrenado tanto por ex militares mexicanos como ex marines estadounidenses y kaibiles (fuerzas especiales) guatemaltecos.

Todo lo anterior, coloca sobre la mesa la evidencia para dictaminar que el Estado mexicano se enfrenta a un grupo criminal no solamente muy organizado, al demostrar que es capaz de bloquear vialidades en 3 estados simultáneamente, sino que opera con una lógica militar, que reta el poder de las corporaciones policiales e instituciones armadas del país.

Si el gobierno es capaz o no de combatir al CJNG, que ya ha sido catalogado por Estados Unidos como “uno de los cárteles más poderosos de México”, es una cuestión que se pregunta la opinión pública desde que comenzara la violencia en Jalisco.

Varias personas han comentado desde entonces que la actual relativa ausencia de más hechos violentos se debe a una negociación emprendida por el mismo gobierno con el cártel, ya que el estado se encuentra en tiempo electoral; sin embargo, la captura de Nemecio Oceguera “El Mencho”, líder del CJNG, habría sido otra de las probables causas de la ola de narcoataques del 1 de mayo.

Pero ni ese día, ni después, se informó sobre su presunta aprensión ni de las causas exactas de los hechos violentos; en torno a la Fiscalía, se generó el rumor de que el capo si había sido capturado, pero que para evitar más ataques fue negociada su liberación; esta teoría jamás fue corroborada.

Sin importar la falsedad o veracidad de lo anterior, “es importante recalcar que la disponibilidad del Estado a negociar y ceder ante el narco, representa un paso hacia la derrota, y a que el mismo CJNG pueda obtener nichos de control dentro de la administración pública gubernamental empleando la amenaza constante de destruir la paz”, opinó el experto en temas delincuenciales y criminólogo Juan Carlos Ortiz Mares.

La confrontación más reciente entre fuerzas del orden y miembros del CJNG, se registró el pasado jueves 21 de mayo, cuando 41 presuntos sicarios y sólo 1 policía federal murieron en un enfrentamiento armado en las cercanías de los poblados de Tanhuato y Ecuandureo, Michoacán.

En declaraciones del comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, los hechos tuvieron lugar cuando un grupo de personas armadas fueron detectadas por policías federales a la altura del poblado de La Barca, Jalisco, en el marco de un operativo para desalojar un rancho que había sido ocupado por sujetos armados, algo sabido mediante una denuncia ciudadano.

Al negarse a detenerse, se desató una persecución que concluyó en el predio supuestamente secuestrado, conocido como “Rancho del Sol”, y donde hubo un fuerte intercambio de disparos tras el cual los federales solicitaron el apoyo de un helicóptero y más patrullas con elementos.

Pese a que el episodio ha sido puesto en duda por la sociedad al presumirse supuestas ejecuciones extrajudiciales por parte de los policías federales, algo no comprobado y negado por la mis autoridad hasta ahora, si es un hecho que el CJNG continúa operando libremente en la región al grado de poder tomar posesión de una propiedad completa.

Para el criminólogo, “no será cuestión de tiempo, sino de estrategia para el Estado si es que quiere combatir eficazmente al Cartel (Jalisco Nueva Generación), y tendrá que usar todos los recursos a su favor, pero deberá tener cuidado con el uso de la fuerza y la negociación, pues esta última no es una opción pública para solucionar el problema, ni a largo plazo aunque a la brevedad funcione”.

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