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Conmemoración del Genocidio Armenio… ¿Cien años en que la historia se ha quedado corta?
Por:  / 26 abril, 2015

GUADALAJARA 3.0/Estefanía Ruelas

(26 de abril del 2015).-  Hace dos dìas se cumplieron cien años de que comenzara la matanza de la minoría armenia que vivía en el entonces Imperio Otomano (hoy Turquía), y que estuvo a punto de acabar con este milenario pueblo cristiano entre los años 1915 y 1923. Ante esto se ha suscitado un acalorado debate en la comunidad internacional sobre si llamar a lo sucedido “genocidio”, o no.

¿Qué dice la historia?

La matanza sistemática de la población armenia se dio bajo el contexto de la Primera Guerra Mundial, con un Imperio Otomano contendiendo ya en un avanzado estado de descomposición, algo que se reflejó en su pobre actuación durante la Guerra. Ante este poco optimista panorama se desplegó la propaganda turca, que mostraba a los armenios como saboteadores y colaboradores de los rusos, con los que se había perdido la primera batalla en el frente del Cáucaso.

El 24 de abril de 1915 es el día en que en que se dio inició lo que muchos denominan como genocidio, fecha en que unos 250 intelectuales y líderes de Estambul fueron detenidos y deportados a Ankara, donde serían ejecutados. Posteriormente, con la Ley de Traslado y Reasentamiento, aprobada el 27 de mayo, se desplegó el plan de limpieza étnica que consistía en un mismo esquema para casi todas las poblaciones armenias: primero se les obligó a entregar sus armas, después se detuvo y asesinó a los representantes más notables, y posteriormente se anunció que todos serían deportados. El proceso de deportación consistía en una marcha a través de la estepa de Anatolia con el destino de los desiertos de Siria en el que hombres, mujeres, niños y ancianos, con apenas acceso a agua y comida, iban muriendo por los caminos. El sufrimiento era tal, que incluso madres se suicidaron junto con sus niños lanzándose a los ríos o precipicios. Los que lograron llegar a Siria eran prácticamente muertos vivientes, como describe uno de los deportados que fueron entrevistados en el libro Survivors, de Donald E. Miller y Lorna Touryan.

Aunque no hay consenso en cuanto al número de armenios que perecieron en este vergonzoso  episodio de la historia del siglo pasado, se estima que fueron alrededor de un millón.

La Lucha por el reconocimiento

La calificación de aquellos asesinatos masivos como “genocidio” genera fuertes tensiones en la comunidad internacional. Pero para determinar si se trata de un crimen con estas características primero es necesario analizar lo que la Organización de Naciones Unidas define como genocidio en su artículo número dos de la Convención sobre Genocidio de 1948, término que  describe como las acciones llevadas a cabo con la intensión de “destruir” total o parcialmente, una nación, una etnia, raza o grupo religioso.

En base a esta definición un gran número de historiadores se han pronunciado a favor del reconocimiento de la matanza de armenios como genocidio, aunque se aceptan las limitantes de lo difícil que es demostrar la “intención” del entonces Imperio Otomano de realizar los actos en cuestión, pues las autoridades turcas muestran un gran recelo a la hora de hacer públicos documentos clave de aquella época.

Ante la poco flexible postura del gobierno turco, la Republica de Armenia y la diáspora armenia han presionado para que se califique como genocidio lo sucedido a su pueblo. Actualmente son unos cinco millones los armenios que viven repartidos por el mundo, principalmente en Rusia, EEUU y Francia. Entre los representantes más famosos de esta comunidad se encuentra el músico francés Charles Aznavour, la cantante estadounidense Cher, los integrantes de la banda System of a Down, la modelo Kim Kardashian, así como  el empresario Kirk Kerkorian, uno de los padres de Las Vegas.

Definitivamente el camino para lograr el reconocimiento será largo y complicado, pues nos encontramos ante una comunidad internacional que muestra un gran recelo  ante el  uso del término “genocidio”. Esto  por todas las implicaciones que ello conlleva, tanto para el país señalado de haber perpetrado un crimen de tal magnitud, para los subsecuentes gobiernos y la memoria histórica de su población; así como para los demás países que pueden sentirse expuestos a que posteriormente el termino quiera adjudicarse a hechos que han sucedido dentro de sus fronteras.

Se percibe que son pocos los gobiernos que han desafiado a Turquía con una resolución parlamentaria, sobre todo pos las consecuencias que ello tendría en las relaciones bilaterales con este país, y por su importancia geopolítica. Por ejemplo, en el caso de EEUU, a pesar de que varias resoluciones se aprobaron en el Congreso y por la Comisión de Asuntos Exteriores, la palabra genocidio nunca ha sido expresada de los mandatarios, pues estos temen las represalias de uno de sus aliados más importantes en el marco de la OTAN; sobre todo en el contexto actual (pero que se enfrenta desde fechas anteriores) de confrontación con Rusia por la cuestión ucraniana y la inestabilidad en el Medio Oriente.

Sin embargo se observa que la presión que ejerce la opinión pública y la comunidad armenia va   avanzando, pues a la fecha el Instituto Nacional Armenio (ANI, en sus siglas en inglés) contabiliza en su último recuento publicado este año que de los 193 países miembros de la ONU, son 22 los que han admitido el genocidio. Sin duda es necesario que se continúe en esta dirección, pues el reconocimiento  de las persecuciones perpetradas por los otomanos en contra de la población armenia es una deuda no solo del gobierno turco, sino de toda la comunidad internacional.  Sin este acto, será imposible  cerrar la herida de un pueblo que a 100 años de vivir uno de los peores traumas de la época, nos recuerda lo susceptible que es el género humano  de perpetrar crímenes de esa magnitud contra su propia especie.

 

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