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Aristegui: ¿A quién incomoda el periodismo de investigación?
Por:  / 15 marzo, 2015

Ivonne Acuña 

(14 de marzo, 2015).- Nuevamente la periodista Carmen Aristegui debe enfrentar un intento por frenar su trabajo periodístico. En esta ocasión, el golpe ha sido asestado por la empresa en que se inserta su emisión de noticias, MVS-Radio, la cual intenta desintegrar a su equipo de investigación con el despido de Daniel Lizárraga, jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales y el periodista Irving Huerta de la misma unidad. La razón, un supuesto abuso de confianza en contra de la empresa, el cual ha sido denunciado por ésta a través de un amplio despliegue mediático por medio de mensajes reiterados en los diversos espacios de su misma frecuencia radiofónica y de desplegados en periódicos de circulación nacional.

La empresa aduce que en la Primera Emisión de noticias, Aristegui y su equipo de investigación usaron de manera inapropiada la marca y los recursos de la empresa al adherirse a la importante iniciativa periodística identificada como “Méxicoleaks”, la cual es una plataforma digital que permite enviar a medios de comunicación, de forma segura y anónima, información de interés público para que sea investigada y compartida.

En menos de una semana y de manera inusitada, el desacuerdo entre Aristegui y MVS ha escalado al punto de  alcanzar tintes de ruptura entre la empresa y la periodista, este hecho genera una serie de interrogantes, primero referidas a la relación entre las partes y, segundo, en torno a los motivos que llevan a MVS a lo que parece una reacción desmedida.

En referencia al primer rubro se puede cuestionar: ¿Por qué los directivos de MVS no buscaron a Aristegui para aclarar las cosas, antes de lanzar una intensa campaña mediática en su contra? ¿Por qué la empresa no comunicó previamente a la periodista su decisión de despedir a sus colaboradores? ¿Por qué la virulencia contra tan importante colaboradora y su equipo? Como denunció Lidya Cacho, vía Twitter, “guardias sacaron a Lizárraga y Huerta de oficinas MVS, se llevaron CPUs con material de investigación periodística”.

 

 

En lo que respecta a la apresurada decisión de MVS, puede preguntarse: ¿Por qué MVS echó a andar un “mecanismo de presión inédito”, a decir de su mismo ombudsman, Gabriel Sosa Plata, por lo que la empresa ha identificado como un abuso de confianza por parte de Aristegui y su equipo de investigación? ¿Por qué MVS decide sacrificar las jugosas ganancias económicas que, de manera evidente, le genera la publicidad que sostiene a la Primera Emisión de Noticias, gracias al prestigio y trabajo de Aristegui, intentando provocar la renuncia solidaria de la periodista? ¿A qué intereses responde su “apresurada” decisión? o ¿Cuál es la ganancia mayor que espera obtener “deshaciéndose” de Aristegui no siendo éste el primer intento?

Basta recordar las mutuas acusaciones entre MVS y el gobierno federal en torno a un intento de chantaje usando a Aristegui como “moneda de cambio” en el marco de la negociación de la banda de 2.5 Gigahertz y teniendo a la vista la próxima renovación de la concesión de MVS telecomunicaciones, a raíz del despido de la periodista por las preguntas hechas en torno a un “supuesto” alcoholismo de Felipe Calderón, entonces presidente de la República. Con el tiempo se verá.

Estas interrogantes llevan ineludiblemente a otras más: ¿Por qué el ataque en contra de Aristegui y sus colaboradores pega tan directamente a su labor investigativa? Quizá ¿MVS busca frenar la investigación periodística en contra de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, ex presidente del PRI capitalino, acusado de encabezar una red de prostitución de jóvenes mujeres en las mismas oficinas del PRI local? O, tal vez, ¿MVS busca proteger los intereses de personas y grupos que se ven afectados por las investigaciones periodísticasdel equipo de Aristegui, entre ellas las “Casas Blancas” del presidente de la República, su esposa y su secretario de Gobernación, las inversiones millonarias como el acueducto de Monterrey, el tren de alta velocidad México-Querétaro, el Aeropuerto, etcétera, los cuales más que beneficiar a la población están encaminados a procurar ganancias millonarias a un grupo de privilegiados cercanos al poder? Más aún, ¿Es acaso que MVS Radio forma parte del intento de regresión autoritaria que el PRI encabeza y cuyos fines se ven entorpecidos por la denuncia cotidiana que el equipo de investigación hace en torno a los casos de corrupción, conflictos de interés, contubernios, complicidades a partir de las cuales se HACEN NEGOCIOS a costa del bienestar de la población en general? Y, en este sentido, ¿Busca MVS violentar la libertad de expresión y nuestro derecho a la información callando a su periodista estrella?

Muchas más son las preguntas que pueden formularse sobre lo que se encuentra detrás de esta abrupta y excesiva decisión, pero más que continuar por esta ruta conviene abonar algunas certezas al respecto.

Primero, obviamente el trabajo de Carmen y su equipo de valientes periodistas molesta a aquellos personajes políticos que ven evidenciados los manejos poco claros, por decir lo menos, en los que incurren cuando hacen de la política la forma privilegiada de hacerse de recursos y construir grandes fortunas y cotos de poder.

Segundo, dado lo anterior, necesariamente el trabajo del equipo de la Primera Emisión de Noticias de MVS es seguido con lupa por aquellos grupos que “cogiendo en falta” a Aristegui pretenden limitar, a meras notas previamente seleccionadas, la información y los contenidos que circulan en este país, y sustituirla con “información” que no dañe sus intereses.

Tercero, en este contexto, parar el periodismo de investigación que Aristegui y su equipo realizan es prioritario en un régimen que se encamina, hasta donde sea posible, a echarpor tierra lo ganado durante los años de la incipiente democracia mexicana, como la transparencia, el derecho a la información y la libertad de expresión.

Cuarto, Aristegui se ha independizado de cualquier medio de comunicación, incluso de la propia empresa MVS, dada la notoriedad que ha alcanzado, no sólo a nivel nacional sino internacional, por su compromiso informativo y la calidad de las investigaciones que día a día abonan a la construcción de una verdadera democracia.

Quinto, esa independencia y prestigio impide a MVS despedirla como sí hizo con Lizárraga y Huerta, buscando darle un pretexto para que ella misma renunciara, estrategia que no ha funcionado. Desde esta perspectiva, la empresa ya probó en febrero de 2011, como se dijo arriba, la fuerza de la periodista. Fuerza basada no sólo en los aportes que su trabajo hace a la pluralidad informativa y la transparencia en la gestión gubernamental, sino en la convicción de miles de ciudadanos y ciudadanas en torno a la función crítica que debe desempeñar el periodismo en todas sus formas.

Sexto, dado el contubernio entre los principales medios de comunicación, en especial las dos grandes televisoras y una buena cantidad de estaciones de radio y periódicos, y el grupo que ocupa el poder político, el espacio de Aristegui opera como una luz en medio de la oscuridad sembrada por estos poderosos poderes fácticos, que a través de la manipulación de la información y los contenidos de sus diversos programas han convertido a la población mexicana en poco menos que una seudo-ciudadanía sin criterio, voluntad y opinión propia.

Finalmente, sin el apoyo de los sectores informados y comprometidos con un real avance democrático, alguna de las intentonas por desprestigiar y anular la voz crítica de Carmen Aristegui, bien puede lograr su cometido. Su permanencia entonces depende no sólo de su propio esfuerzo, sino de la voluntad de quienes deseamos hacer de éste un país donde opere la democracia y donde la política sea una profesión respetable dedicada a velar por el bien de la mayoría y no sirva sólo como una forma de “expropiación administrada” de los recursos de las y los que estamos y del futuro de quienes vienen. De camino a la utopía podemos toparnos con un México mejor que el que tenemos.

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